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lunes, 28 de abril de 2014

Muerte súbita en lactantes.

Se entiende por Muerte Súbita del lactante aquella que se produce de forma repentina y sin motivo explicable en niños menores de un año. Es una de las principales causas de mortalidad de bebés de esta edad en los países desarrollados.

El porcentaje de varones afectados por el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante es mayor que el del género femenino.


Este síndrome (SMSL) no presenta síntomas y las causas que la producen son desconocidas, ni siquiera la autopsia es capaz de confirmarlas, aunque los expertos se aventuran a relacionarla con numerosos factores de riesgo. En la mayoría de los casos, los bebés afectados por el SMSL presentaban una acumulación de tres de estos factores de riesgo. Uno de ellos era haber sufrido una situación en el nacimiento que lo hiciera vulnerable (prematuridad, bajo peso al nacer, embarazos múltiples, trastornos genéticos...), otro de estos factores era que se encontraban en un periodo crítico de desarrollo. Además de estos factores, se les presentaba otro factor externo de estrés que desencadenaba en el SMSL. Estos factores externos son:


  • Dormir boca abajo: a partir de los años 60 se extendió la recomendación en Europa y Australia de poner a los bebés a dormir boca abajo, a raíz de esto se produjo un aumento de casos de muerte súbita en lactantes. Años después, en algunas zonas se lanzaron campañas que recomendaban colocar a los bebés boca arriba a la hora de dormir. En estas zonas, la mortalidad por esta causa descendió en torno al 70%.
  • Dormir en la misma cama con sus padres o con otros niños.
  • Dormir sobre superficies muy blandas y sin firmeza.
Cuando el bebé duerme en la misma cama  que otra persona, boca abajo o sobre un colchón blando, cabe la posibilidad de que la persona que duerme con él, la ropa de la cama o el colchón queden en tal posición que obstruyan la respiración del bebé. Además, al dormir boca abajo, el diafragma tiene más dificultad de movimiento, lo que puede conducir a la disfunción del mismo y, por consiguiente, a la asfixia del bebé.
Por otro lado, la posición de decúbito prono (boca abajo) puede ocasionar una extensión y rotación excesivas del cuello que compriman las arterias vertebrales, provocando un inadecuado flujo cerebral que conlleve a la muerte del niño.

  • Exposición del bebé (intrauterina y/o postnatal) al humo del tabaco: durante estos periodos tan importantes de su desarrollo puede inducir a una vulnerabilidad genética que afecte al metabolismo de la nicotina y que provoque una respuesta letal a la misma.
  • Temperatura elevada en el dormitorio del bebé o arroparle excesivamente (estrés térmico o sobrecalentamiento): el estrés térmico provoca la liberación de unas proteínas llamadas interleuquinas que pueden causar alteraciones en la termorregulación y el control respiratorio.


Por otro lado, existen también los factores protectores:


  • Lactancia materna: numerosos estudios demuestran que la lactancia materna reduce el riesgo de sufrir SMSL. Además, el riesgo se reduce aún más cuando la lactancia materna es exclusiva. Esto puede ser porque la lactancia materna reduce el nivel de vulnerabilidad del niño, suprimiendo uno de los factores de riesgo del SMSL.
  • Uso del chupete: otros investigadores, como F.R. Hauck, encontraron en sus estudios una relación entre el uso o no uso del chupete y un índice menor o mayor, respectivamente, de SMSL.



Por todo esto, la Academia Estadounidense de Pediatría, así como la Asociación Española de Pediatría, recomiendan:


  • Acostar al bebé boca arriba (o de lado, procurando colocarle de tal manera que no pueda darse la vuelta) y sobre un colchón firme.
  • Dormir en la misma habitación que el bebé (no en la misma cama) para asegurarnos de que el bebé mantiene la posición supina y facilitar la lactancia materna.
  • Alimentar al bebé con lactancia materna, a ser posible exclusiva y durante el mayor tiempo posible.
  • Uso del chupete una vez que la lactancia materna esté establecida, si el bebé lo acepta y hasta que cumpla un año de edad.
  • Mantener una temperatura adecuada en la habitación donde duerme el bebé, ventilándola y refrescándola convenientemente.
  • Mantener el ambiente del bebé libre de humo.
  • Evitar el consumo de alcohol, drogas y tabaco durante y después del embarazo.
  • No darle miel durante el primer año de edad, ya que puede causarle botulismo infantil, enfermedad que puede relacionarse con el SMSL.





Mónica Rubio del Olmo
Laura Rodríguez Fuentes
María Sevilla Garrido


Bibliografía

Asociación Española de Pediatría (2013). Libro blanco de la muerte súbita infantil. Madrid. Ergón Creación.

Buñuel, J.C. (2011). «Triángulo lactancia materna-chupete-síndrome de muerte súbita del lactante: el fin de una polémica.» Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria, vol. 4, núm. 3, pp. 203-204
http://www.fapap.es/files/639-739-RUTA/FAPAP3_2011_10.pdf

Buñuel, J.C., Cuervo, J.J. (2011). «La lactancia materna se asocia a menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.» Evidencias en Pediatría, vol. 7, núm. 61.
http://evidenciasenpediatria.es/files/41-11347-RUTA/61AVC.pdf

González, J.A. (2013). «La medicina basada en la evidencia científica actual puede ayudar como metodología a la medicina natural y tradicional.» Rev Cubana Salud Pública, vol. 39, núm. 2, pp. 406-411.
http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-34662013000200020&script=sci_arttext&tlng=en

Ugarte, R., Pin, G. (2012). «El colecho y el riesgo de muerte súbita.» Revista de Pediatría de Atención Primaria, vol. XIV, núm. 54, pp. 181-182. 
http://www.pap.es/files/1116-1499-pdf/pap54_carta.pdf

sábado, 26 de abril de 2014

Fases del sueño del bebé




Todos pasamos por diferentes fases de sueño, pero las de un bebé son diferentes a la de un adulto. Por lo que es interesante que los padres conozcan estos patrones para que entiendan mejor los despertares a media noche y su comportamiento nocturno.

El adulto pasa por 5 fases de sueño, de las cuales 4 son subfases No REM divididas en sueño ligero y sueño profundo, y una subfase REM que es un tipo de sueño muy ligero. El sueño es un proceso evolutivo, por lo que los bebés nacen con apenas 2 de las 5 fases del sueño que tenemos los adultos. Estas son: el sueño profundo y la fase REM.

El principal motivo de que las fases del sueño del bebé sean así es, entre otras cosas, porque necesitan comer frecuentemente, si durmieran tanto tiempo no podrían tener una buena alimentación.  Durante toda la noche alternan ambas fases, pero pasan mucho mas tiempo en el sueño REM, que es menos profundo y más receptivo a las cambios que surgen en su entorno, y luego entran en una fase no REM, que es un sueño más profundo del que pueden salir fácilmente.

Existen muchos malentendidos y preocupaciones por parte de los padres. Tienen que entender que es algo natural que el bebé se despierte por las noches continuamente. El llanto es su forma de llamar la atención de su madre para que lo alimente o lo cobije, que es otra de las necesidades básicas de los recién nacidos. Por todo ello, podemos afirmar que no es sano modificar el patrón de sueño de los bebés.

A partir de los seis meses ya tienen establecidas todas las fases del sueño al igual que un adulto, pero aún les cuesta pasar de una fase a otra. Por ello, en esta etapa suelen despertarse muy a menudo por las noches, y rara vez dormir de un tirón.  

Al rededor del año comienzan a tener microdespertares, ya que el sueño profundo es muy peligroso a cualquier edad, puesto que en esta fase somos muy vulnerables. Por este motivo, se intercalan en las fases de sueño profundo dichos "picos" de sueño ligero.

Si a los microdespertares le sumamos los miedos nocturnos, las pesadillas, etc. que suceden en la infancia, los despertares nocturnos pueden prolongarse hasta los 3 o 4 años de forma completamente natural.




Bibliografía

Pin Arboledas, G., Ugarte Libano, R. (2010) «Lo que el pediatra de Atención Primaria debería saber sobre el sueño». Revista de Pediatría de Atención Primaria, vol. XII (supl.19), pp. 219 - 230.

http://www.bebesymas.com/desarrollo/las-fases-de-sueno-del-bebe
http://www.crianzanatural.com/art/art68.html

Laura Rodríguez Fuentes
Mónica Rubio del Olmo
María Sevilla Garrido




domingo, 20 de abril de 2014

Horas de sueño (diurno y nocturno) recomendadas para niños de 0 a 6 años

La fase de sueño también constituye un proceso importante del desarrollo del niño. Durante el mismo se producen cambios fisiológicos en el organismo. Dependiendo de la edad del niño, este necesitará dormir durante una cantidad determinada de horas. Aunque hay que tener en cuenta que cada niño es diferente y tiene necesidades distintas, la relación aproximada de horas de sueño es:

Edad
Horas de sueño/día
Observaciones
0 - 6 semanas
16 - 20h
A esta edad el bebé no distingue entre la noche y el día y duerme durante todo el día. Hasta las 3 semanas de vida solo se despierta para comer. A partir de las 3 semanas permanece despierto durante periodos de tiempo más largos.
6 semanas - 4 meses
15 - 16h
A esta edad el bebé ya duerme la mayoría del tiempo por la noche. Aunque duerme unas 3 siestas diarias.
4 - 6 meses
9 - 12h nocturnas
4 - 6h diurnas
Las horas de sueño diurno se dividen en 2 siestas, una por la mañana y otra por la tarde. Es el momento de establecer rutinas de sueño, procurando que las siestas sean más o menos a la misma hora todos los días, aunque sir ser demasiado estrictos.
6 - 9 meses
11 - 12h nocturnas
4 - 6h diurnas
La mayoría de los bebés de 6 meses ya son capaces de dormir durante toda la noche. Es aconsejable acostumbrarle a que se duerma en la cuna y no en los brazos, si no siempre querrá que le duerman meciendole en los brazos cuando se despierte en mitad de la noche. También es aconsejable dejarle un peluche o muñeco blandito en la cuna para ayudarle a dormirse. Las horas de sueño diurnas se dividen en 2 siestas.
9 - 12 meses
11 - 12h nocturnas
2 - 4h diurnas
Las horas de sueño diurno se dividen en dos siestas de entre 1 y 2 horas.
12 - 18 meses
10 - 11h nocturnas
2 - 4h diurnas

18 meses - 2 años
11 - 13h nocturnas
1 - 4h diurnas
Algunos niños duermen todavía dos siestas diarias, otros pueden necesitar solo una.
2 - 3 años
11 - 12h nocturnas
1 - 2h diurnas
Es aconsejable reducir el ritmo de actividad después de cenar para que el niño se duerma desde un estado relajado y duerma mejor durante la noche. A esta edad, normalmente, los niños ya solo duermen una siesta después de comer.
3 - 4 años
10 - 11h nocturnas
1 - 2h diurnas
Algunos niños a esta edad ya no duermen siesta.
4 - 6 años
11 - 12h nocturnas



Mónica Rubio del Olmo
Laura Rodríguez Fuentes
María Sevilla Garrido